"Flor Analógica"

Lo estimulante está en el contraste, entre los extremos, en el vaivén pendular del Universo dual. La dinámica del Ying y Yang, no es posible disfrutar del calor sin haber sentido frío, o disfrutar del frío sin haber sentido calor. Las sensaciones extremas gratifican y estimulan pero si estas van y vienen de manera pausada y gradual.



Las flores representan, probablemente, una de las expresiones más puras de la belleza, armonía y sutilidad del mundo natural. La naturaleza en sí es armónica y nos brinda de manera  infinita este poder armonizador. Ella no aburre, no cansa. Sin embargo, el mundo moderno brinda a las personas otros estímulos, sintéticos, virtuales, de factura industrial, digital y virtual, hecho de silicio, plástico, concreto y acero. Esta experiencia ha cambiado al ser humano moderno de las grandes ciudades, su percepción estética quiere percibir la experiencia completa, de los mundos opuestos de lo natural y lo industrial, de lo presencial y lo virtual.

Mi experiencia como fotógrafo me ha llevado a percibir la naturaleza de otra manera, he tomado fotos de diferentes tipos, pero las de la naturaleza son las que más anhelo causan en los espectadores, sin embargo, estas aportan una belleza per se, que no es estimulante para la mente racional y de ahí al espíritu. Es como una risa sin llanto o una alegría sin tristeza. Ambas son necesarias para enriquecer el alma.


La fotografía cambió pero la flor sigue siendo la misma


La fotografía digital moderna ha dejado a la fotografía analógica en el campo de un producto artesanal, una práctica artística con soportes sintéticos y compuestos químicos que producen imágenes peculiares, propias de las reacciones de su propios químicos, las texturas y los colores, son las que corresponden al espectro de sus ácidos y sus resina  y les da a las imágenes una estética que se vincula a la fotografía analógica. 

Tratar de capturar la hermosa imagen de una flor en un soporte tan crudamente químico, sintético e industrial es aparentemente una contradicción, un despropósito sin embargo lo venimos intentando por décadas. Incluso la misma fotografía digital, más ligera en ese sentido, sigue teniendo sus limitaciones si solo se aprecia en una pantalla.

Combinar la belleza sutil de una flor en una imagen en un marco tecno industrial, propone justamente estimular nuestras mentes y nuestras almas a través de esta percepción aparentemente opuesta, extrema. Así causa en el espectador un gran estímulo visual, mental, emocional y libera el alma.

Este trabajo propone estas imágenes en gran formato, tomadas con cámara digital y tratadas digitalmente para simular la estética de los químicos, sus colores, sus texturas y tonalidades. Pero no solo eso también pretende traer a la vista la estética de los lentes con ópticas de cámaras antiguas y de películas de mediano y gran formato con defectos en su manufactura, su revelado y su archivo de larga data. Está óptica de grandes aberraciones cromáticas y geométricas, deformaciones y defectos, tiene una estética peculiar y resucita nuestras memorias visuales de hace 100 años. 

La fotografía cambió pero la flor sigue siendo la misma. El contraste se manifiesta en muchas dimensiones y en ese sentido puedo aspirar a brindar una obra que nutra nuestras conciencias.


La colección "Flor Analógica", no pretende ser un reproducción exacta de la estética de la fotografía analógica aunque está inspirada en ella, lo que si pretende es crear una reflexión, un conflicto cognitivo que estimule, nuestros ojos, nuestra mente y cree una profunda reflexión.

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